¿LA PELEA DEL SIGLO O EL ROBO DEL SIGLO?

Por: Guillermo González (MEMO TRI)

El boxeo siempre encuentra la manera, la forma y el camino para que algo que no debe confundirse con un fraude termine siendo un fraude

La lesión de en el hombro de Manny Pacquiado pudo haberse convertido en el pretexto perfecto; el argumento de un boxeador disminuido, vencido, agobiado, que en aras de no tirar buen un negocio, se calló  y oculto la lesión y subió al ring a hacer lo que pudo.

Un informe médico, de un  especialista reconocido, pudo haberle dado la salida decorosa que al filipino buscaba y que no encontró durante la mayor parte de los 12 rounds el sábado en el MGM Grand de las Vegas.

No hay mucho que argumentar ante lo que diga un doctor. Es evidente que Pacquiado tenía una lesión. Lo que es importante  puntualizar ahora es si Pacquiado está al cien de sus facultades, hubiese sido más competitivo que lo que termino siendo ante Floyd Mayweather. Yo la verdad tengo mis dudas.

Yo creo que el tiempo terminó desgastando las valiosas facultades de Pacquiado y también de  Mayweather, pero que en ese desgaste natural, por su propia condición de ataque de un boxeador agresivo, termino maltratando más al filipino.           

Ante terrible decepción, la lesión ha abierto una puerta perfecta para que el combate pueda repetirse. Los vientos, los intereses que rodean al boxeo soplaron casi siempre en esta dirección, la dirección, de lo que sería otra estafa

Más que la velocidad y las aptitudes de Mayweather, más que la lesión en el hombro, me parece Manny Pacquiado fue vencido por el propio Manny Pacquiado y que una revancha sería inútil, nos llevaría al mismo sitio, al mismo lugar, al mismo cuento, a la misma esquina, donde el boxeo y el fraude son el mismo.

Los boxeadores jamás tiran una pelea. Hay muchas presiones de por medio para cancelar una fecha: la televisión, los casinos, los promotores no admiten un gasto que es, al final del día, una pérdida por cancelación.

Si recordamos la multi publicitada pelea entre Oscar de la Hoya y Julio César Chávez, en el verano de 1996, cuando Chávez había sufrido un corte durante el entrenamiento con el “sparring” semanas antes de la pelea. Tenía una herida en la ceja que le sangraba. Lo savia su promotor Bob Arum y lo sabían la gente  del Caesar’s Palace, pero la pelea jamás se suspendió. Un Chávez  sangrando por la ceja vio como le detenían el combate en el cuarto round. “fue mi error. Me equivoque. No tenía que haber peleado” dijo Chávez al lunes siguiente a la prensa y en algunos programas de TV.

Seguiría en enumerando casos y casos de fraude similares en el boxeo  

 

Hasta la próxima y reitero mi compromiso de traer lo más polémico del deporte.