EDITORIAL

Por: José Hernández

México un país sísmico por naturaleza, recibió dos terremotos a solo 7 días uno de otro. El pasado día 7 de septiembre 8.2 con epicentro en Oaxaca y el día 19 otro mayor de 7.1 grados con epicentro en el Estado de Morelos muy cerca de la Ciudad de México y causante del mayor daño en esa gran urbe de mas de 25 millones de habitantes.

Siendo los mayores daños en zonas residenciales del centro de esa ciudad.

Según se sabe ahora los inmuebles que cayeron o bien quedaron inservibles para su habitación vienen siendo construcciones viejas que ya habían sido afectadas por el terremoto de 1985 y que no se tubo la precaución de deshabitadas o bien repararlas y en ultimo caso demolerlas y también hay muchas construcciones que fueron realizadas hace 10, 6 o hasta cuatro años y no se hicieron con los linimientos técnicos necesarios para soportar un sismo de esa categoría. O sea que se sospecha que hay negligencia de constructores y autoridades por autorizar dichas construcciones.

Cosa Impensable que a 32 años del mayor sismo registrado en la Ciudad de México aquel 19 de septiembre de 1985, se repita la historia, esta vez el sismológico daba a conocer los dos movimientos telúricos sobre las 13:15 horas, uno en la zona de Morelos de más de 7 grados y otro en la zona de Puebla, mientras que en total y desde el pasado día 7 de septiembre van 3 mil 170 réplicas de ese terremoto de 8.2 grados.

Ese día previo por la mañana se hizo un simulacro de sismo, pero nadie pensaría que en escasas 3 horas mas se registraría un terremoto verdadero. Y este verdadero sismo tomo por sorpresa a la mayoría,

En otros lados el INE, como PEMEX y otras dependencias hacían simulacros también recordando el sismo del 85, en el marco del día Nacional de Protección Civil.

SUENAN LAS ALARMAS:
Eran las 13:14 horas aproximadamente cuando comenzó el movimiento telúrico, se dispararon las alarmas y la gente comenzó a salir a las calles, los cables telefónicos y de luz se mecían en el aire con el movimiento.
Está temblando comenzó a decir la población y a salir a la calle, a esperar que el movimiento se detuviera, fueron segundos que se hicieron eternos, luego buscar comunicarse con algún familiar, pero las líneas estaban saturadas.
A 32 años del sismo que destruyera buena parte de CDMX de nuevo se repitió la historia, no varió la fecha, sólo el horario, no era simulacro, era real lo que la población de nueva cuenta vivía.