Monjas

 

 

 

 

 

 

Los Ángeles 05-26-16 Hace aproximadamente un año que Kate y la hermana Darcy cultivan marihuana, con el fin de venderla como artículo medicinal, sin el componente THC y en formato de aceite y bálsamo, para tratar convulsiones, migrañas y otros dolores. 

Tanto Kate como la “hermana Darcy”, quien vive con ella en Merced, California,  no son religiosas, pero utilizan el hábito como una forma de protesta, durante el “Occupy movement” de Estados Unidos, es decir, las protestas de “indignados” que comenzaron el año 2011 en ese país, debido a las desigualdades que se habían intensificado tras la crisis económica. Fue en medio de las manifestaciones que el Congreso estadounidense había dicho que la pizza era un “vegetal” –a propósito de las discusiones acerca de la comida saludable para niños en los colegios-. “Si una pizza era un vegetal, yo iba a ser una monja.

Así que me puse un disfraz y empecé a ir a las protestas y me hice llamar la “Hermana indignada”, comentó la “hermana Kate”. Y hoy, pareciera que es el mismo hábito el que les ha servido para ganar publicidad para su “congregación”: “Las hermanas del valle”.

La marihuana como negocio Christine Meeusen (55) volvió desde Amsterdam a EE.UU. el año 2008, en medio de una crisis económica a nivel mundial, con muy poco dinero en sus bolsillos, recién divorciada y con tres hijos. Fue su hermano el que la convenció de entrar al negocio del cannabis medicinal, luego de mostrarle cómo su sobrino lograba superar el complicado proceso de dejar la heroína, a través de la marihuana.

La idea era hacer todo de forma transparente, de modo que el negocio no se prestara para sospechas de venta de cannabis como droga de recreación, sino que solo como producto para ayudar a enfermos. Por eso, dejó de trabajar con su hermano, cuando lo sorprendió vendiendo en el mercado negro, lo que significó vivir de allegada y con lo mínimo durante 4 meses, hasta que decidió crear su “hermandad” de plantas medicinales. Esta funcionaba con total libertad hasta que en su ciudad se cuestionara el cultivo de la marihuana para uso medicinal. Por eso, hoy su lucha es evitar que a partir de mayo, Merced se convierta en una de las zonas de California en que se prohíba su comercialización.