Munich

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Múnich 07-23-16 (AP) El viernes a primera hora de la tarde se producía un tiroteo en un restaurante de comida rápida situado frente al centro comercial Olympia de Múnich.

El ataque, en el que han sido asesinadas nueve personas, ha sido presuntamente llevado a cabo por un alemán de 18 años de origen iraní, según informó de madrugada la Policía bávara.

Después de horas de búsqueda, con el cierre y evacuación de estaciones de metro y tren, las fuerzas de seguridad encontraron un décimo cuerpo, el del presunto terrorista. El joven se habría suicidado a menos de un kilómetro del lugar de los actos.

Aunque se llegó a pensar que eran tres los atacantes, la Policía germana ha concluido que el atacante estaba solo y se suicidó. Este ataque dejó además 16 heridos, 3 de ellos en estado grave.

“Fue un solo atacante y está muerto. Ya no genera ningún peligro y eso es ahora lo más importante para nosotros, dijo esta madrugada el jefe de la Policía de Múnich, Hubertus Andrä.

Este joven, según las investigaciones, era residente en la ciudad alemana y no tenía antecedentes. Iba armado con una pistola y llevaba una mochila que fue inspeccionada por los equipos especiales de explosivos.

Cuando alguien se interesa de forma tan intensa por ataques masivos y de locura seguro que Breivik también ha desempeñado un papel”, reconoció el jefe de la Policía de Múnich, Hubertus Andrä, quien recordó que ayer se conmemoró el quinto aniversario de la matanza de Oslo y Utøya.

Andrä reconoció que no hay indicios que apunten a que el noruego sea el inspirador del ataque, pero señaló que si se suma el hecho del aniversario y el interés del tirador por ese tipo de actos “hay que asumir que también se ocupó del tema Breivik”.

“Esa relación digamos que es obvia”, añadió.

Según la policía, el joven, de 18 años, había sufrido presuntamente trastornos depresivos y estaba obsesionado con la violencia.

En el registro de su habitación no se halló nada que apunte al terrorismo yihadista y en cambio sí a casos de matanzas por locura, como recortes de periódicos sobre operaciones policiales y un libro titulado “Amok, porque matan los estudiantes”.

Los medios locales, citando fuentes cercanas a organismos de seguridad, han asegurado además que el joven tenía problemas escolares y que era aficionado a los vídeos de juegos violentos.

Estos medios apuntan asimismo a que el joven tendía a glorificar a Tim Kretschmer, un joven de 17 años que, en 2009, irrumpió armado en su antiguo colegio en la localidad de Winnenden (suroeste de Alemania) donde empezó una matanza que le costó la vida a 15 personas y luego se suicidó.