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Washington, DC 10-17-16 Presidente Obama ordenó este viernes a las autoridades federales mantenerse alerta ante la posibilidad de una tormenta solar que podría poner en peligro las telecomunicaciones de aquel país, recogida en la web de la Casa Blanca.

Así mismo, como se explica en la orden, los fenómenos meteorológicos espaciales afectar en infraestructuras y tecnologías, como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), los satélites, la aviación y la red de energía eléctrica, podría hacer mucho más daño y resultar catastrófico.

Por ello, Obama considera que la nación entera debe encontrarse preparada, como la administración federal, círculos académicos, medios de comunicación, la industria de los seguros y demás entidades.

En tanto, la Secretaría de Energía tiene 120 días para desarrollar un plan para proteger de perturbaciones electromagnéticas a la red de energía eléctrica, de acuerdo con el portal de noticias ABC.

Una tormenta solar tiene la capacidad de perjudicar gran parte de la red de energía eléctrica , lo que pone en riesgo servicios como el abastecimiento de agua, la salud y el transporte, "El clima espacial tiene el potencial de afectar y alterar la salud y la seguridad a través de continentes enteros simultáneamente", recuerda.

Además de la interrupción de las comunicaciones y las redes de energía, los efectos de estas poderosas explosiones de radiación electromagnética, partículas energéticas y plasma magnetizado, pueden corroer las tuberías de agua y alcantarillado, borrar los datos históricos almacenados en la memoria de los ordenadores, socavar las operaciones militaresy de seguridad, y hacer daño a los astronautasque viajan en el espacio. Eso sin hablar de lo que puede ocurrir con las armas nucleares.

No solo eso, los accidentes aéreos y de tráfico se multiplicarían por una serie de fallos en los sistemas de rutas, de aterrizaje, de los semáforos y de las señalizaciones. Los sistemas eléctricos sufrirían un derrumbe total, dejando a las casas, las industrias, las refinerías o las plantas químicas sin energía. De no existir protocolos de actuación, las consecuencias de este colapso serían dramáticas. Los ascensores se convertirían así en otro punto negro, complicando las evacuaciones y dejando a personas atrapadas.

De hecho, según la NASA, la mayor tormenta solar registrada hasta el momento se produjo en 1859 y recibió el nombre de Tormenta de Carrington, por el astrónomo Richard Carrington, que fue testigo del acontecimiento y la primera persona en comprender la relación entre la actividad solar y las alteraciones geomagnéticas de la Tierra.

Durante la Tormenta de Carrington, las auroras boreales se registraron en Cuba y Honolulu, mientras que las australes fueron vistas en Santiago de Chile. Los destellos fueron tan fuertes que los habitantes del norte de Estados Unidos podían leer el periódico solamente con la luz de la aurora. Eso fue al menos lo que desvelóDaniel Baker, del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) en una reunión en 2010.